Los gatos me enseñaron el poder de mi voz

BIENESTAR ANIMAL

Veterinaria con más de 10 años de experiencia en el vínculo humano-animal.

Terapias sonoras y naturales integradas en procesos de bienestar animal.

7 años de trabajo en protección felina a través de un cat café dónde dimos más de 500 gatos en adopción con un nivel de devolución por debajo del 2%.

Especialista en agresividad felina y varios cursos de terapias holísticas.

MUSICA Y VOZ

20 años de estudio en el uso apropiado de la voz y canto, a través del Bel Canto, Canto Funcional y Voz Sanadora.

Cantante, compositora y vocalista de sesión. Canciones originales disponibles en todas las plataformas.

Creadora de Nanas para Gatos y canciones personalizadas con fines terapéuticos y artísticos.

Más de 5 años de experiencia como coach vocal

COMUNICACIÓN Y ESCENARIOS

Conferencista y facilitadora en congresos internacionales.

Experiencia en charlas, conciertos y eventos en vivo.

Más de 10 años de escenarios en solitario, duo y colaboraciones puntuales.

Herramientas en el uso de la voz para Storytelling y uso consciente de la voz

INTELIGENCIA EMOCIONAL

Terapeuta de relacion humano-animal

Cursos sobre Intelligencia Emocional y Psicosomática

Cursos de Eneagrama

Curso EFT (Emotional Freedom Technique)

Terapeuta Floral Bach y Trembling Light

 

Cómo empezó mi relación con la voz y el canto

Canto desde los tres años.
En mi casa siempre hubo música. Mi mamá y mi tío cantaban conmigo y hay grabaciones muy graciosas de cuando era muy pequeña.

Con el tiempo me di cuenta de que cantar era algo más que un juego. Sin saberlo, la música era mi manera de regular lo que sentía.

Durante mi adolescencia me acompañaron artistas como Alanis Morissette o Janis Joplin. Me atraía esa forma de cantar donde todo está puesto en la voz, donde la emoción sale sin filtros. Yo también sentía esa intensidad. La música era una forma de liberar lo que llevaba dentro.

Pasé de escuchar boybands de los noventa a sumergirme en el rock y el grunge: Nirvana, System of a Down y muchas bandas de esa época. Necesitaba que la música tuviera esa fuerza.

Formación vocal: del canto funcional al canto lírico

Cuando empecé a estudiar veterinaria, la música tomó otro lugar en mi vida. Fue entonces cuando comencé también el conservatorio. No lo terminé por decisiones personales, pero fue una etapa importante. Cantaba en eventos, empezaba a exponer mi voz delante de otros y a descubrir lo que significaba compartirla.

Durante esos años también estudié canto funcional. Sin embargo, en el conservatorio descubrieron algo que explicaba muchas de mis dificultades: tenía un hiato en las cuerdas vocales, un pequeño espacio que hacía que perdiera aire al cantar. Sentía que mi voz estaba limitada. Podía cantar, la gente siempre decía que mi voz era bonita, pero tenía la sensación de que no podía desarrollar todo su potencial.

Además, en esa época fumaba, algo que claramente no ayudaba.

El encuentro que transformó mi forma de trabajar la voz

Cuando terminé la carrera y volví a mi ciudad para empezar a trabajar, conocí a una profesora de canto que cambió completamente mi camino. Era cantante de ópera y la primera vez que escuchó mi voz me dijo algo muy simple:
“Esto se puede trabajar”.

Me explicó que las cuerdas vocales son flexibles y que la voz puede transformarse con el entrenamiento adecuado.

A partir de ese momento comenzó un proceso mucho más profundo. No se trataba solo de técnica vocal. Aparecieron también las emociones, la respiración, la relación entre el cuerpo y la voz. Todo lo que yo había sentido intuitivamente durante años empezó a tener sentido.

La voz empezó a cambiar. Yo también.

Exploración de la voz, el cuerpo y la regulación emocional

Comencé a explorar distintos caminos: técnica vocal más profunda, formación en canto lírico, trabajo corporal, cursos de voz terapéutica y cantos más ancestrales. Fue un proceso largo de aprendizaje y autoconocimiento en el que aprendí a escuchar mi voz y a cuidarla.

Con el tiempo entendí algo fundamental: la voz no es solo un instrumento artístico. Es una herramienta de regulación interna.

Durante estos años seguí cantando en distintos espacios, colaborando en eventos y compartiendo mi voz en contextos muy diferentes.

Lo que los gatos me enseñaron sobre la voz y la energía

El verdadero giro llegó gracias a algo inesperado: los gatos.

Mi trabajo como veterinaria me llevó a observar algo que al principio parecía muy simple. Cuando cambiaba mi estado interno, cambiaba la forma en que los gatos respondían. Con el tiempo entendí que mi voz tenía un papel importante en ese proceso.

Mi voz regulaba mi energía. Y esa regulación influía directamente en los animales.

Ese fue el momento en el que todo encajó.

La voz dejó de ser solo una herramienta para cantar o para expresarme. Se convirtió en una forma de comunicación profunda. Una forma de regularnos, de crear seguridad y de relacionarnos mejor con los animales y también con las personas.

Hoy: enseñar a usar la voz para comunicar y regular

A partir de ahí nació mi manera de trabajar con la voz.

Hoy enseño a utilizarla de una forma más consciente: para comunicar mejor, para poner límites, para crear presencia y para regular nuestro sistema nervioso.

Porque la voz no es solo lo que decimos.
También es la energía con la que lo decimos.

Si estás aquí es porque tienes algo que cantar.

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